Las piezas, con dramaturgia de Pablo Mascareño y puesta en escena de Graciela Spinelli, transitan el universo estético y poético del humor negro, como atmósfera para bucear en torno a las relaciones humanas y la disfuncionalidad de los vínculos familiares. Sordidez y absurdo se conjugan en una fusión de desopilantes y aterradoras consecuencias.
Ambos títulos se desarrollan en el marco de un caos espacial dónde el mar y la arena son signos que adquieren multiplicidad de sentidos.
Arena, secreto y funeral.
Se aproxima con una mirada sórdida y descarnada, no exenta de humor, a la enfermiza, trunca y alterada relación de dos hermanas, haciendo foco en una situación que es resignificada por cada uno de los personajes de diferente manera.
Un hecho límite desnuda la patología provocando un corolario donde se manifiestan secretos y miserias que hacen estallar un falso e inexistente equilibrio en un drama de familia abordado desde la hilaridad de la comedia descarnada.
Pero que se vea el mar.
El mar sobrevuela la atmósfera en un viaje trunco y desopilante. Un tren decadente que no avanza. Seis mujeres sin destino. Los tópicos del verano marplatense enmarcan la situación en un regreso de las vacaciones que se convierte en una metáfora tragicómica de lo social.
Puesta en escena y Dirección: Graciela Spinelli.
Dramaturgia: Pablo Mascareño.
Elencos:
Arena, secreto y funeral.
Graciela Spinelli, Sandra Maddonni y Mario Wlasic.
Pero que se vea el mar.
Sandra Maddonni, Laura Federico, Elsa Alegre, Hilda Marcó, Andrea Chulak, Silvia Fleischman y Mario Wlasic.
Asistente de dirección: Ana Barberis.
Música original: Cecilia Candia.
Fotografías: Ariel González.
Ambos títulos se desarrollan en el marco de un caos espacial dónde el mar y la arena son signos que adquieren multiplicidad de sentidos.
Arena, secreto y funeral.
Se aproxima con una mirada sórdida y descarnada, no exenta de humor, a la enfermiza, trunca y alterada relación de dos hermanas, haciendo foco en una situación que es resignificada por cada uno de los personajes de diferente manera.
Un hecho límite desnuda la patología provocando un corolario donde se manifiestan secretos y miserias que hacen estallar un falso e inexistente equilibrio en un drama de familia abordado desde la hilaridad de la comedia descarnada.
Pero que se vea el mar.
El mar sobrevuela la atmósfera en un viaje trunco y desopilante. Un tren decadente que no avanza. Seis mujeres sin destino. Los tópicos del verano marplatense enmarcan la situación en un regreso de las vacaciones que se convierte en una metáfora tragicómica de lo social.
Puesta en escena y Dirección: Graciela Spinelli.
Dramaturgia: Pablo Mascareño.
Elencos:
Arena, secreto y funeral.
Graciela Spinelli, Sandra Maddonni y Mario Wlasic.
Pero que se vea el mar.
Sandra Maddonni, Laura Federico, Elsa Alegre, Hilda Marcó, Andrea Chulak, Silvia Fleischman y Mario Wlasic.
Asistente de dirección: Ana Barberis.
Música original: Cecilia Candia.
Fotografías: Ariel González.